12 ene. 2016

Después se preguntan del por qué las mujeres se odian entre sí... Parte 1

Comienzo este post describiendo lo que me pasó hoy en el Metropolitano:

Hay una "estrategia", por decirlo así, de las tantas que hay, para conseguir asiento en el Metropolitano aplicada por las mujeres. Una de ellas es empujando a la persona (la que sea) que está ubicada de pie cerca a un par de asientos. Cuando "los sentados" se paran, esa persona tiene la primera chance de ocupar ese asiento. Es allí donde aparecen ellas, entonces. Como la mujer se encuentra entre medio, no tendrá la oportunidad de sentarse si es que no arrima a la persona de su costado.

Bueno, eso estaba haciendo una mujer conmigo en el bus.  Ante un señor mayor que lucía impaciente (a punto de bajar) y que estaba sentado mientras yo estaba de pie a su costado, la mujer no dejaba de empujarme con todo su peso, como si estuviéramos aplastados en todo el bus (al menos en esa zona ya no lo estábamos), con su cartera -el arma letal de toda mujer- puesta a un costado (prácticamente, sobre mi brazo) o bien delante del pecho del señor.

Habíamos pasado la Estación Central y estábamos por llegar a Javier Prado, el señor mayor recordó que al ser un bus Expreso, no pararía por todas las estaciones y le dijo a su acompañante, una mujer sentada delante, que deberían bajar. Al parecer se dirigían a "Córpac". Su acompañante lo tranquilizó diciendo que en Canaval y Moreyra bajarían. Fue entonces en que la desalmada mujer que me empujaba le dice al señor: "Este bus para en CANAVAL, no Córpac". 

Ese mensaje tenía otra traducción: "BÁJESE AHORA, SEÑOR!", acaso Canaval y Córpac no son zonas similares? Lo único que quería la mujer era ocupar el asiento, asiento que ni siquiera debería corresponderle, pues era de los reservados. Cuál habrá sido mi cara de asco y molestia que luego ella me devolvió una mirada desafiante y molesta, como si hubiera leído mis pensamientos y todas las maldiciones que le mandaba.

Luego que bajáramos todos (el señor mayor, su acompañante, 10 personas más y yo), y que la mujer había conseguido su cometido y por fin podía posar su trasero sobre el asiento, me quedé pensando que no era la primera vez que "odiaba" una mujer, no refiriéndome a una en particular con nombre y apellido, sino al género en sí y a las acciones que a veces realizan y me sacan de quicio. Aquí les resumo unos puntos:

1. La mujer que cree que lo merece todo: aquí podemos reunir a las mujeres que creen que por su condición de mujer, merecen tal o cual cosa. Sin irnos lejos del ámbito del transporte público está la mujer que toma el asiento antes que el hombre, así ella esté más lejos; aquella que no se levanta para nada para ceder el asiento porque primero debe agotarse todas las posibilidades que lo cedan los hombres y si no, igual no se levanta por el hecho de ser mujer.

2. La mujer débil: aquí reúno a las mujeres que quieren que se les cargue la mochila (y el incauto es aspirante a enamorado, pero está friendzoneado para siempre), la que  restriegan la cartera en tu cara para que al final termines cediendo a cargarle el bolso en el carro (y así dejas de golpearte), la que no levanta NADA, ni una silla porque cualquier cosa "pesada" debe ser levantada única y exclusivamente por hombres.

3. La mujer sangrona: Aquí yacen aquellas que, aludiendo que son estrategias de conquista,  terminan consiguiendo que se les pague cosas o servicios: la cena, el cine, el taxi, la hora del tenis, la cuota o mensualidad del instituto, etc. 

4. La mujer manipuladora: Podría casi asegurar que todas las mujeres son manipuladoras, incluyéndome. Es más, es algo  innato en los humanos, lo aprendemos desde bebés. Sin embargo, hay niveles de manipulación y tipos de manipulación. Para simplificarlo, podría decirse que hay una "manipulación buena" y una "manipulación mala", la primera consigue matrimonios felices y duraderos, la segunda crea relaciones amorosas sofocantes y provocan violencia física y psicológica.


Si existe una sola mujer que esté de acuerdo en algo con lo escrito en este post, podría justificarse el nombre de mi post. Si no lo hubiese, querrá decir que solo soy yo quien tiene una aberración con las  situaciones y acciones típicas del género. El próximo post (si no me gana la flojeritis y me desanimo) escribiré sobre las relaciones amicales entre mujeres.